[2] soltando las bridas, giving free rein.

[3] a sus anchas, at pleasure; at will. VARIANTS: A su placer; a su albedrío; a su antojo.

[4] no, not at all; not by any means.

[5] Tebaida, hermitage; a place of seclusion; retreat. From Thebes, to which place the first Christian anchorites went in quest of solitude.

[6] las fuentes de la inspiración, the sources of inspiration.

3.—EL REGIONALISMO
[(to the vocabulary section)]

La mayoría de las obras de la literatura americana de la última época responden a una honda preocupación territorial, como es el estudio de nuestro medio y de nuestra evolución orgánica.

Que en nuestra vida americana sobran asuntos de positivo interés, lo han demostrado de antiguo, no sólo esas novelas o poemas románticos, hoy célebres, que se llaman «María» y «Amalia,» y que se deben a la pluma de dos poetas hondos y sinceros: Jorge Isaacs y José Mármol; lo demuestra también, por otro concepto, ese modelo de sátira político-social que se llama Blas Gil,[1] que sin desdeñar el sabor clásico del estilo, nos dejó como reflejo de la vida colombiana el literato-presidente José Manuel Marroquín.[2] En nuestros días, es muy variado y extenso el panorama de la novela en América, donde si bien es verdad que algunos escritores como Enrique Rodríguez Larreta, el discutido autor de «La gloria de don Ramiro»,[3] eligen o prefieren temas exóticos, la mayoría de los que al género novelesco se dedican ha sabido encontrar en el marco de las costumbres nacionales asuntos múltiples que esperaban ser explotados. Así Carlos Reyles y Eduardo Acevedo Días en Uruguay; Francisco Sicardi, Roberto Payró y el fecundo Ocantos en la Argentina; Emilio Rodríguez Mendoza en Chile; Manuel Díaz Rodríguez en Venezuela; Manuel Zeno Gandía en Puerto Rico; Federico García Godoy y Tulio M. Cestero en la República Dominicana; Federico Gamboa y Carlos González Peña en Méjico; así, por último, en Cuba, Jesús Castellanos, que siguiendo las huellas[4] de predecesores valiosos como Cirilo Villaverde y Nicolás Heredia, es quien ha sabido señalar mejor, de manera más definida y precisa, el marco de la novela típicamente cubana.[5]

Max Henríquez Ureña (Dominicano)

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