[1] Blas Gil, nom de plume of José M. Marroquín.
[2] Alluding to the fact that José M. Marroquín, the noted Colombian writer, statesman and philologist, was president of his country from 1900 to 1904.
[3] «La Gloria de don Ramiro,» a work which, although written by an Argentine, depicts the life and people of Spain in the sixteenth century.
[4] siguiendo las huellas, following in the footsteps.
[5] For the benefit of those who desire to know more about the Spanish American writers who have excelled in the description of national life and customs, the above, which includes only contemporary writers, may be extended by including the following, many of whom wrote a generation ago:
In Argentina, Pastor Obligado (traditions), José Miró (Julian Martel), Manuel T. Podestá, Emma B. de la Barra (fiction); in Chile, Miguel Luis Amunátegui, Enrique del Solar (traditions), Alberto Blest Gana, Luis Orrego Luco, Zorobabel Rodríguez (fiction); in Perú, Ricardo Palma (traditions); in Mexico, José María Roa Bárcena, Justo Sierra (traditions), Victoriano Salado Álvarez, Ireneo Paz, José Portillo y Rojas, Rafael Delgado; in Ecuador, Eduardo and Juan de León Mera; in Guatemala, José de Batres y Montufar (traditions) and José Milla (fiction); in Costa Rica, Fernández Guardia and Aquiles Echeverría; in Venezuela, Rufino Blanco Fombona.
4.—ALGUNOS LITERATOS ILUSTRES DE HISPANO-AMÉRICA[A]
[(to the vocabulary section)]
Andrade, Olegario V. (1838-1884)
Olegario V. Andrade[1] es el poeta objetivo por excelencia, es el cantor de las cumbres, a cuyos ojos no tienen valor las cosas pequeñas o vulgares. La epopeya andina de que hace rápsode al cóndor[2] solitario, el tormento del pensamiento encadenado al que atenacean los buitres de la envidia, el hecho portentoso del descubrimiento de un mundo, encuentran en su paleta colores nuevos y en su lira sones heroicos y graves. Andrade esculpe versos en el granito y despierta los ecos de los cerros andinos haciéndolos vibrar con sus epítetos sonoros.
Pocos poetas en América han mostrado, por la misma época, el desenfado y la audacia del cantor de «Prometeo» y de la «Atlántida»,[3] en la elección de la metáfora y del símil. Diríase que el poeta ha querido crear con sus estrofas, formas y conceptos nuevos dignos de la magnificencia del objeto cantado.