«Facundo o Civilización y Barbarie», que escribió don Domingo F. Sarmiento,[61] es el libro argentino por excelencia; la nota poética y pictórica más alta que haya dado la literatura americana; sus capítulos vibran de entusiasmo épico y de unción patriótica; pasan de la anécdota aparentemente pueril al concepto sociológico y filosófico; de la descripción del medio a la psicología de los hombres que de ese medio derivan; es el libro de un pensador y de un poeta, del más grande poeta que hayamos tenido.
—Enrique García Velloso (Argentino)
Varona, Enrique José (1855-)
Atesoran ciertos hombres un caudal tan vasto de actividades, y suelen ejercitarlas tan útil y sabiamente, que el ánimo, perplejo ante la obra multiforme por ellos realizada, no acierta a comprender de qué manera, en el estrecho marco que significa una vida humana,[62] pueda caber un programa tan vasto y tan vario. Tal ocurre[63] con la personalidad de Enrique José Varona,[64] cuya significación en el desenvolvimiento intelectual de Cuba es de notoria trascendencia en tan diversos como importantes aspectos. Literato, periodista, orador, poeta, filósofo, profesor, hombre público, Enrique José Varona ha dejado por doquier,[65] en la vida de su país, la firme huella de su paso. Es imposible recorrer la historia de Cuba durante casi medio siglo, o, cuando menos, desde 1880 hasta los días que corren, sin encontrar el nombre de Enrique José Varona asociado, de un modo u otro, a los acontecimientos más salientes que se sucedieron en tan agitado y tormentoso período.
—Carlos de Velasco (Cubano)
Villaverde, Cirilo
Antes, mucho antes que Pereda desplegase el estandarte del realismo en novelas como «El Sabor de la Tierruca,» Cirilo Villaverde,[66] procediendo por iluminaciones de su temperamento de artista, siguiendo a secas[67] sus intuiciones, creaba en un rincón de América una novela en que ponía a contribución[68] los mismos elementos que luego utilizó el arcaico y cervantesco paisajista montañés «Cecilia Valdés». Fué más lejos aún que Pereda, pues no se limitó su innovación a reproducir, tal como era en el mundo real, la psicología de cada personaje, sino que llegó, subordinando las partes al todo, a una síntesis profunda y suprema en que pone de relieve,[69] como un filósofo que de análisis en disección[70] ha llegado a la meta[71] de una hipótesis compendiosa, las leyes históricas del período más ominoso de la colonización española en Cuba.
—M. de la Cruz (Cubano)
Zorrilla de San Martín, Juan (1857-)