—¿Y el Paraguay?
—Por él puede viajarse hasta la Asunción, durante todo el año, en buques de tres metros de calado; por más que recibe buques de 4.20 en épocas de crecida. En condiciones favorables, los buques de 1.50 m. de calado ascienden hasta Matto Grosso, en el Brasil, a 3200 kilómetros de la desembocadura.
Ud. ve, pues, que Buenos Aires ofrece al viajero un sinnúmero de conexiones. Es éste, además, un gran puerto marítimo de donde parten más de cincuenta líneas de navegación para Europa y Estados Unidos, cuyos vapores hacen escalas en Montevideo, Santos, Río Janeiro, Bahía y Pernambuco.
En Bahía puede tomarse uno de los cómodos vapores que costean la parte norte del Brasil, por la oportunidad que ofrece de visitar las ciudades de Ceará y Pará, donde sería posible continuar el viaje por el Amazonas hasta Iquitos, en el Perú, en los vapores de la línea Booth.
—Veo que Ud. ha señalado de rojo la gran ruta del Amazonas hasta el Perú.
—¿No sabía Ud. que gracias al Amazonas, pueden entrar a la ciudad peruana de Iquitos los vapores del Atlántico?
—¡Es en verdad maravilloso! Y a propósito de[84] trayectos interesantes, ¿es cierto que por el Amazonas y sus afluentes puede navegarse hasta el mar de las Antillas? Por mucho que pensase, no sabría[85] cómo puede hacerse ese viaje.
—Ya verá Ud. eso bien claro aquí: Entra Ud. por el Amazonas; sigue por el río Negro, luego remonta este río durante algunos días hasta que llega al río Casiquiari por donde entra Ud. al Orinoco y por éste al mar de las Antillas. El viaje se hace cómodamente, aunque por cierto en buques de poco calado.
—Me parece notar aquí que mediante un corto canal podría unirse el Amazonas con el sistema del Plata.
—Precisamente. Remontando el Tapajos hasta sus fuentes, bastaría un canal para unir sus aguas con el Paraguay a la altura de Cuyabá; desde allí puede navegarse hasta Buenos Aires en embarcaciones de calado cada vez mayor. De modo que no es difícil que[86] algún día se navegue cómodamente desde la boca del Orinoco hasta la del Plata.