—Para ello, puede Ud. salir de Puerto Montt, que queda como Ud. ve, a unos mil kilómetros de Valparaíso, y continuar su viaje hasta Buenos Aires; de allí es posible seguir hacia el norte, cruzar los ríos Paraná y Uruguay en ferribote y empalmar con la línea San Paulo y Río Grande, que termina en Río Janeiro, y que dentro de poco llegará a Pernambuco.
—Es sorprendente. Y veo que también se puede ir de Puerto Montt a La Paz, en Bolivia.
—Por cierto. Y este es el trayecto que a la inversa podremos elegir para nuestro viaje imaginario, sólo que nos apearemos en Concepción, situado en la rica región carbonífera de Chile, desde donde emprenderemos el viaje marítimo a Punta Arenas, en el estrecho de Magallanes, la ciudad más austral del mundo. Aquí nos vemos rodeados de montañas, selvas umbrosas, ventisqueros y hielos flotantes.
Nuestro vapor nos lleva de Punta Arenas directamente a Montevideo; pero otros hacen escala en los puertos argentinos, o a lo menos en Bahía Blanca, de donde podríamos continuar el viaje por tierra en el Ferrocarril del Sur de Buenos Aires. La ciudad de este nombre es el centro ferrocarrilero y de navegación fluvial más importante de Sud América. De aquí es posible, por lo tanto, continuar la gira de muchas maneras, sea llegando a La Paz en Bolivia, después de pasar por las ciudades argentinas de Rosario, Tucumán, Salta y Jujuy y recorrer en diligencia la pequeña solución de continuidad mencionada anteriormente, sea regresando a Valparaíso, sea, en fin, pasando a la Asunción, capital del Paraguay, o a Río Janeiro en el Brasil.
—En efecto, observo que su mapa muestra un enorme sistema fluvial cuyos componentes convergen al Plata. ¿Pueden entrar tierra adentro los vapores de ultramar, navegando por los ríos Paraná y Uruguay?
—Sí tal. La ciudad de Corrientes que ve Ud. aquí, a cosa de[83] mil kilómetros de la desembocadura del Paraná, puede recibir vapores transatlánticos en las épocas de las crecidas periódicas del río. Rosario, mucho más cerca de Buenos Aires, tiene su puerto dragado hasta una profundidad mínima de 6.90 metros en marea baja, lo que le permite recibir grandes transatlánticos.
—¿Pueden también pasar éstos por el río Uruguay?
—Hasta Concordia. Después puede navegarse el río, pero por embarcaciones muy pequeñas, hasta Ibicuy en el Brasil y hasta Cuareim por un afluente del río. En cambio, volviendo al Paraná, que dejamos en Corrientes, vea Ud. como continúa la línea roja hacia el Paraguay por un lado y el Alto Paraná por el otro.
—¿Hasta dónde se navega el Alto Paraná?
—Hasta Puerto Aguirre, cerca de Iguazú, aunque por buques de muy poco calado.