—Voy comprendiendo. El indio disminuye en número de norte a sur y el europeo, de este a oeste. Supongo que el indio y el mestizo, donde esas clases existen, sirven en los trabajos rudos....

—El obrero que Ud. ve[8] en el trópico es el indio, a quien[9] se le encomiendan los trabajos pesados y sin cuya ayuda no podría prosperar el blanco,[10] el cual,[11] por su parte, ofrece a aquél la oportunidad de educarse y de mejorar su condición económica. Naturalmente, el indio que emplean las administraciones[12] industriales es el manso y semicivilizado. Donde hay indios, el europeo no puede medrar, pues la vida de éste reclama un salario más alto que el que al indígena se paga. Pero donde el indio es escaso, como en el Uruguay, en el centro y sur de la Argentina y en el centro de Chile, el inmigrante europeo es el que desempeña las faenas rudas en los saladeros y frigoríficos, en la construcción de vías férreas, en la edificación y sobre todo en la agricultura.

A consecuencia también de la escasez de indios, el nativo civilizado, blanco, inteligente e industrioso, realiza las labores mencionadas. Pero el nativo a que me refiero, por tener un carácter altivo e independiente, prefiere sobre todo las actividades relacionadas con la cría del ganado.[13] Estas labores tienen extraordinario atractivo sobre esos hombres de los campos, como lo prueba el gran número de gauchos o peones criollos en las haciendas ganaderas del Uruguay, Argentina y el sur del Brasil.

Las labores agrícolas, como ya he dicho,[14] atraen sobre todo a los europeos. Así, encuentra Ud. alemanes en Río Grande (Brasil), suizos en Mercedes (Uruguay), polacos, judíos, italianos y vascos en Misiones, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires (Argentina) y alemanes en Concepción, Valdivia y Victoria (Chile).

En la costa del Pacífico, según lo he hecho notar ya, el europeo no abunda y por esta razón el nativo ocupa su lugar en las tareas agrícolas, como ocurre en Chile. En el Perú la ausencia de europeos, agravada por la escasez de nativos y por el hecho de que éstos prefieren entregarse a las faenas de la recolección del caucho, ha hecho menester acudir al inmigrante chino, quien por sus hábitos de frugalidad hace casi imposible la competencia a los obreros europeos. Como se sabe, de todos los obreros civilizados, el chino es el que[15] más bajo salario exige.

En Centro América se siente también la falta de braceros, al punto que en Honduras el fruto de los cafetos se pierde a veces por no haber quien lo recoja. Para la recolección de la banana o plátano, se importan en Centro América negros de Jamaica.

—¿Y las industrias manuales?

—Las ejercen los europeos, particularmente en el lado del Atlántico. En los países adonde la inmigración europea acude en menor número, los criollos se dedican a la industria, como ocurre en Chile y el Perú, especialmente en este último país, donde los salarios han subido a consecuencia de[16] la falta de obreros expertos en la industria. Me refiero a los oficios menudos y los relacionados con las artes gráficas. La gran industria está todavía escasamente representada y se relaciona con la preparación de productos alimenticios helados y elaboración del cuero.

Chapter Footnotes:

[1] tengo a Ud. por un hombre, I take you for a man.