—¿Ni siquiera esas últimas se trabajan en el país después de peladas[12]?
—Casi nada. Se curten y se exportan. Pues bien,[13] a pesar de que con esa negligencia los comerciantes se perjudican a sí mismos,[14] las utilidades que recogen son considerables.
—¡Quién había de decirlo![15]
—Debo también advertir a Uds. que las pieles finas así manipuladas no siempre obtienen buenos precios en los mercados europeos, porque a veces llegan a ellos en mal estado.
—Los datos que Ud. me da confirman mi opinión de que un establecimiento bien montado, con sucursales o agentes en las repúblicas que Ud. ha nombrado, daría proficuas utilidades a los iniciadores.
—Yo también lo creo. El establecimiento en que Ud. piensa[16] se ocuparía también de la venta de pluma. No sé si Ud. sabrá[17] que algunos estancieros han hecho fortunas criando avestruces en semi-domesticidad, y que otros han introducido el de África, cuya pluma es más apreciada, sobre todo para fabricar esas boas de pluma que usan las señoras.
—Hablando de plumas, no puede olvidarse la de garza. ¡Qué[18] crecidas ganancias no dejará[19] ese negocio si se le practica con tino y economía!
—No tiene Ud. idea de ello.[20] En ese ramo hay mucho que progresar, dada la forma primitiva como se obtiene la pluma de garza.
—Deseo que conversemos[21] otro día más largamente sobre estos puntos. Veo que nos[22] entendemos.
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