—No tenemos más que este herrero en toda la ciudad, y nos es indispensable. Pero tenemos tres sastres en la ciudad. Podemos perder a uno de estos sastres. Alguno ha de ser ahorcado, esto es claro. Por consiguiente, háganos Vd. el favor de ahorcar a uno de los sastres.

28. TRES PALABRAS

Un jornalero pobre llegó por la noche a una posada. Estaba muy cansado y tenía hambre y sed. Pero no tenía dinero. Sin dinero no pudo obtener nada. ¿Cómo obtener dinero para comer?

Se sentó a una mesa. A la mesa estaban sentados dos panaderos que comían y bebían. El jornalero les contaba de sus viajes. Su cuento era muy interesante y ellos lo escuchaban atentamente. Finalmente él les dijo:

—- Propongo una apuesta. Diré tres palabras que Vds. no pueden repetir.

—Es absurdo,—contestaron los panaderos.—Vd. no puede hacerlo.

—¿Cuánto apuestan Vds.?—dijo el jornalero.

—Un duro,—contestaron los panaderos.