El jornalero empezó:—Popocatepetl.—Los panaderos repitieron:—Popocatepetl.—El jornalero dijo:—mercader.—Los panaderos dijeron:—mercader.—Entonces dijo el jornalero con una sonrisa:—error.
Los panaderos meditaron mucho, pero no pudieron hallar su error. El jornalero dijo:
—Ensayemos de nuevo.
—Sí, cierto,—dijeron los panaderos.
El jornalero empezó otra vez y dijo:—hipopótamo.—Los panaderos:—hipopótamo.—El jornalero:—jirafa.—Los panaderos:—jirafa.
—Otra vez el jornalero dijo con una sonrisa:—error.
Intentáronlo tres o cuatro veces. Después de la cuarta vez los panaderos pagaron el duro, pero preguntaron:
—¿Cuál ha sido nuestro error?
El jornalero dijo:—Nunca han pronunciado Vds. la tercera palabra. La tercera palabra fué cada vez: error. Por eso Vds. han perdido la apuesta.