Hasta que allá un viajero

Llevó por accidente un gallinero.

Al fin tal fue la cría, que ya el plato

Más común y barato

Era de huevos frescos. Pero todos

Los pasaban por agua, que el viajante

No enseñó a componerlos de otros modos.

Luego de aquella tierra un habitante

Introdujo el comerlos estrellados.

¡Oh, qué elogios se oyeron a porfía