En un trono del suelo levantado,
(Do el arte à la materia se adelanta
Puesto que de oro y de marfil labrado)
Una doncella vì desde la planta
Del pie hasta la cabeza asi adornada,
Que el verla admira, y el oirla encanta.
Estaba en él con magestad sentada,
Giganta al parecer en la estatura,
Pero aunque grande, bien proporcionada.
Parecia mayor su hermosura
Mirada desde lejos, y no tanto
Si de cerca se ve su compostura, &c.
Turbóse en esto el liquido elemento,
De nuevo renovóse la tormenta,
Sopló mas vivo y mas apriesa el viento.
La hambrienta mesnada, y no sedienta,
Se rinde al uracan recien venido,
Y por mas no penar muere contenta.
O raro caso y por jamas oido,
Ni visto! ó nuevas y admirables trazas
De la gran reina obedecida en Guido!
En un instante el mar de calabazas
Se vió quajado, algunas tan potentes,
Que pasaban de dos, y aun de tres brazas.
Tambien hinchados odres y valientes,
Sin deshacer del mar la blanca espuma,
Nadaban de mil talles diferentes, &c.
[351] These two dramas, the tragedy of Numancia and the comedy of El Trato de Argel, were first printed in an appendix to the new edition of the Viage al Parnaso, published at Madrid by Don Antonio Sancha, in the year 1784.
[352] In the supplement to the Viage al Parnaso, Cervantes particularly mentions his nine dramas in terms of the most decided self-satisfaction. “If they were not my own, (he says) I should declare that they merit all the praise they have obtained.” He alludes with particular complacency to his comedy, entitled, La Confusa, which he styles a good one among the best. But La Confusa, as well as the others which Cervantes praises, is lost. Among the eight which are known, La Gran Sultana seems to be that which Cervantes mentions under the title of La Gran Turquesca.
[353] See the first preface to the Comedias y Entremeses de Miguel de Cervantes, published by Blas Nasarre, Madrid, 1749, 2 vols. 4to.
[354] The departed spirit which is conjured back to the dead body, delivers the following terrific address:—
Cese la furia del rigor violento,
Tuyo, Marquino, baste, triste, baste
La que yo paso en la region escura,
Sin que tu crezcas mas mi desventura.
Engañaste, si piensas que recibo
Contento de volver á esta penosa,
Misera y corta vida, que aora vivo,
Que yo me va faltando presurosa;
Antes me causas un dolor esquivo,
Pues otra vez la muerte rigurosa
Triunfará de mi vida y de mi alma,
Mi enemigo tendrá doblada palma; &c.
[355] One of the Numantian women, for example, addresses the following speech to the senators:—
Basta que la hambre insana
Os acabe con dolor,
Sin esperar el rigor
De la aspereza Romana.
Decildes que os engendraron
Libres, y libres nacistes,
Y que vuestras madres tristes
Tambien libres os criaron.
Decildes que pues la suerte
Nuestra va tan de caida,
Que como os dieron la vida,
Ansi mismo os den la muerte.
O muros desta ciudad,
Si podeis hablad, decid,
Y mil veces repetid:
Numantinos, libertad!