[57] Of this kind is the following romance, in which the Cid takes leave of Ximena. It is obviously one of the more modern.

Al arma, al arma sonavan
los pifaros y atambores,
guerra, fuego, sangre dizen
sus espantosos clamores:
el Cid apresta su gente,
todos se ponen en orden
quando llorosa y humilde,
le dize Ximena Gomez:
Rey de mi alma, y desta tierra Conde,
porque me dexas? donde vas, a donde?

Que sì eres marte en la guerra,
eres Apolo en la Corte,
donde matas bellas damas,
como alla Moros feroces.
Ante tus ojos se postran,
y de rodillas se ponen
los Reyes Moros, y hijas,
de Reyes Christianos nobles,
Rey de mi alma, &c.

Ya truecan todos los guerras,
por luzidos morriones,
por arneses de Milan,
los blandos pechos de Londres,
las calças por duras grevas,
por mallas guantas de flores:
mas nos otros trocaremos
las almas y coraçones.
Rey de mi alma, &c.

Viendo las duras querellas,
de su querida consorte,
no puede sufrir el Cid,
que no la consuele y llore.
Enxugad señora, dize,
los ojos hasta que torne:
ella mirando los suyos,
supena publica a vozes.
Rey de mi alma, &c.

[58] A zealous orthodox author speaks with much warmth on this subject in a romance which commences, “Tanta Zayda, y Adalifa.” Among other things he says:

Renegaron a su ley
Los romancistes de España,
Y ofrecieron a Mahoma
Los primicios de sus gracias.

[59]

Cabelleros Granadinos,
Aunque moros, hijos d’álgo.

[60]