DICE EL CARDENAL.
Ay, madre de Dios, nunca pensé ver
Tal dança como esta á que me fasen yr;
Querría, si pudiese, la muerte estorcer,
Non sé donde vaya, comienço á thremer.
Siempre trabajé noctar y escrevir
Por dar beneficios á los mis criados;
Agora mis miembros son todos torvados,
Que pierdo la vista e non puedo oyr.
DICE LA MUERTE.