[Footnote 1: servirlos. The sacrifice of children has always been considered by popular superstition as an essential part in practices of black magic or in compacts with the devil.]
[Footnote 2: los vasos sagrados. The sacred vessels of the church are said to play an important part in demonolatry. The consecrated wafers too are believed to be put to improper uses.]
El terror llego á apoderarse de los ánimos en un grado tal, que al toque de oraciones nadie se aventuraba á salir de su casa, en la que no siempre se creían seguros de los bandidos del peñón.
Mas ¿quiénes eran éstos? ¿De dónde habían venido? ¿Cuál era el nombre de su misterioso jefe? He aquí el enigma que todos querían explicar y que nadie podía resolver hasta entonces, aunque se observase desde luego que la armadura del señor feudal había desaparecido del sitio que antes ocupara,[1] y posteriormente varios labradores hubiesen afirmado que el capitán de aquella desalmada gavilla marchaba á su frente, cubierto con una, que de no ser la misma, se le asemejaba en un todo.
[Footnote 1: ocupara See p. 16, note 3.]
Cuanto queda repetido, si se le despoja de esa parte de fantasía con que el miedo abulta y completa sus creaciones favoritas, nada tiene en sí de sobrenatural y extraño. ¿Qué cosa más corriente en unos bandidos que las ferocidades con que estos se distinguían, ni más natural que el apoderarse su jefe de las abandonadas armas del señor del Segre?
Sin embargo, algunas revelaciones hechas antes de morir por uno de sus secuaces, prisionero en las últimas refriegas, acabaron de colmar la medida, preocupando el ánimo de los más incrédulos. Poco más ó menos, el contenido de su confesión fué éste:—Yo, dijo, pertenezco á una noble familia. Los extravíos de mi juventud, mis locas prodigalidades y mis crímenes por último atrajeron sobre mi cabeza la cólera de mis deudos y la maldición de mi padre, que me desheredó al expirar. Hallándome solo y sin recursos de ninguna especie, el diablo sin duda debió sugerirme la idea de reunir algunos jóvenes que se encontraban en una situación idéntica á la mia, los cuales, seducidos con las promesas de un porvenir de disipación, libertad, y abundancia, no vacilaron un instante en suscribir á mis designios.
Éstos se reducían á formar una banda de jóvenes de buen humor, despreocupados y poco temerosos del peligro, que desde allí en adelante vivirían alegremente del producto de su valor y á costa del país, hasta tanto que Dios se sirviera disponer de cada uno de ellos conforme á su voluntad, según hoy á mí me sucede.
Con este objeto señalamos esta comarca para teatro de nuestras expediciones futuras, y escogimos como punto el más á proposito para nuestras reuniones el abandonado castillo del Segre, lugar seguro, no tanto por su posición fuerte y ventajosa, como por hallarse defendido contra el vulgo por las supersticiones y el miedo.