Hay otros en que se desliga de la carne, pierde su personalidad y se confunde con los elementos de la naturaleza, se relaciona con su modo de ser, y traduce su incomprensible lenguaje.
Yo me hallaba en uno de estos últimos momentos, cuando solo y en medio de la escueta llanura, oí hablar cerca de mí.
Eran dos hojas secas las que hablaban, y éste, poco más ó menos, su extraño diálogo:
¿De donde vienes, hermana?
—Vengo de rodar con el torbellino, envuelta en la nube del polvo y de las hojas secas nuestras compañeras, á lo largo de la interminable llanura. ¿Y tú?
—Yo he seguido algún tiempo la corriente del río, hasta que el vendaval me arranco de entre el légamo y los juncos de la orilla.
—¿Y adónde vas?
—No lo sé[1]: ¿lo sabe acaso el viento que me empuja?
[Footnote 1: ¿Y adónde vas?—No lo sé. Compare these well-known verses by the French poet Arnault: