[1273] Ticknor's History of Spanish Literature, vol. iii. p. 177.

[1274] Ibid. vol. ii. p. 491, vol. iii. pp. 117, 118.

[1275] Sismondi's Literature of the South of Europe, vol. ii. p. 348, London, 1846.

[1276] ‘Pero en fin murio Don Andres Martinez, y sucediole en la Canongia nuestro Bartholome.’ Pellicer, Ensayo de una Bibliotheca, Madrid, 1778, 4to. p. 94. This was the younger Argensola.

[1277] Ticknor's History of Spanish Literature, vol. ii. p. 486.

[1278] ‘Occupied a high place in the Inquisition.’ Ticknor, vol. ii. p. 507. ‘Prit les ordres, et obtint un canonicat.‘**RSQU

[1279] In 1663 Philip IV. ‘le honró con otra Capellanía de honor en su real Capilla.’ Vida de Calderon, p. iv., prefixed to Las Comedias de Calderon, edit. Keil, Leipsique, 1827.

[1280] ‘Calderon is, in fact, the true poet of the Inquisition. Animated by a religious feeling, which is too visible in all his pieces, he inspires me only with horror for the faith which he professes.’ Sismondi's Literature of the South of Europe, vol. ii. p. 379. Compare Lewes on the Spanish Drama, pp. 176–179.

[1281] Salfi says, ‘Calderon de la Barca excite encore plus une sorte d'indignation, malgré son génie dramatique, qui le mit audessus de Vega, son prédécesseur. En lisant ses drames sans prévention, vous diriez qu'il a voulu faire servir son talent uniquement à confirmer les préjugés et les superstitions les plus ridicules de sa nation.’ Ginguenè, Histoire Littéraire d'Italie, vol. xii. p. 499, Paris, 1834.

[1282] ‘Entró en el año de 1622 á ser Relator del Consejo de la General Inquisicion, cuyo empleo servió y desempeñó con todo honor muchos años.’ And he declared, ‘en esta clausula de su Testamento: “Y por quanto yo y mis hermanos y toda nuestra familia nos hemos sustentado, autorizado y puesto en estado con las honras y mercedes, que nos ha hecho el santo Oficio de la Inquisicion, á quien hemos servido como nuestros antepassados; encargo afectuosissimamente á todos mis successores le sean para siempre los mas respetuosos servidores y criados, viviendo en ocupacion de su santo servido, procurando adelantarse y señalarse en él, quanto les fuere possible, en qualquiera de sus ministerios; pues todos son tan dignos de estimacion y veneracion.”’ La Mosquea, por Villaviciosa, Prologo, pp. x.–xii., edit. Madrid, 1777.