'Llamas, dolores, guerras,
muertos asolamientos, fieros males,
entre tus brazos cierras,
trabajos immortales
á tí y á tus vasallos naturales.
'Á los que en Constantina
rompen el fértil suelo, á los que baña
El Ebro, á la vecina
Sansueña, ó Lusitaña,
á toda la especiosa y triste España.
Ya desde Cadiz llama
el injuriado Conde, á la venganza
atento, y no á la fama,
la barbara pujanza
en quien, para tu daño, no hay tardanza.
'Oye que al cielo toca
con temeroso son la trompa fiera,
que en Africa convoca
el Moro á la vandera
que el ayre desplegada va ligera.
'La lanza ya blandea
el Arabe cruel, y hiere al viento,
llamando a la pelea;
innumerable quento
de esquadras juntas vide en un momento.
'Cubre la gente el suelo,
debajo de las velas desparece
la mar, la voz al cielo
confusa y varia crece,
el polvo roba el dia y le obscurece.
'¡ Ay que ya presurosos
Suben las largas naves, ay que tienden
los brazos vigorosos
á los remos, y encienden
las mares espumosas por dó hienden!
'El Eolo derecho
hinche la vela en popa, y larga entrada
por el Herculeo estrecho
con la punta acerada
el gran padre Neptuno da á la Armada.
'! Ay triste y aun te tiene
el mal dulce regazo, ni llamado
al mal que sobreviene
no acorres! ¿ Ocupado
no ves ya al puerto á Hercules sagrado?
'Acude, acorre, buela,
trapasa el alta sierra, occupa el llano,
no perdones la espuela,
no dez paz á la mano,
menea fulminando el hierro insano.