Sólo a vengar a su hermana.

JUGADOR SEGUNDO

¡Pues no ha hecho mal disparate!

Me da el corazón su muerte.

JUGADOR TERCERO

¿Quién sabe? acaso la suerte....

JUGADOR CUARTO

Me alegraré que lo mate.

PARTE CUARTA

Salió, en fin, de aquel estado, para caer en el
dolor más sombrío, en la más desalentada desesperación
y en la mayor amargura y desconsuelo
que pueden apoderarse de este pobre corazón
humano, que tan positivamente choca y se quebranta
con los males, como con vaguedad aspira
en algunos momentos, casi siempre sin conseguirlo,
a tocar los bienes ligeramente y de pasada.—"La
protección de un sastre," novela original
por D. MIGUEL DE LOS SANTOS ÁLVAREZ
SPIRITUS QUIDEM PROMPTUS EST; CARO
VERO INFIRMA.—S. MARCOS, "Evangelio"