Y al rostro la acerca, que el cándido lino
Encubre, con ánimo asaz descortés;
Mas la luz apaga viento repentino,
Y la blanca dama se puso de pie.
Empero un momento creyó que veía
Un rostro que vagos recuerdos quizá
Y alegres memorias confusas traía
De tiempos mejores que pasaron ya,
Un rostro de un ángel que vió en un ensueño,
Como un sentimiento que el alma halagó,