Rostro a rostro a Jesús Montemar mira.

—La calle parece se mueve y camina,

Faltarle la tierra sintió bajo el pie;

Sus ojos la muerta mirada fascina

Del Cristo, que intensa clavada está en él.

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Y en medio el delirio que embarga su mente,

Y achaca él al vino que al fin le embriagó,

La lámpara alcanza con mano insolente

Del ara do alumbra la imagen de Dios;