«Gracias a Dios o al diablo;» y, con osada,

Firme intención y temerario brío,

El paso vuelve a la mujer tapada.

Mientras él anda, al parecer se alejan

La luz, la imagen, la devota dama;

Mas si él se pára, de moverse dejan;

Y lágrima tras lágrima derrama

De sus ojos inmóviles la imagen.

Mas sin que el miedo ni el dolor que inspira

Su planta audaz, ni su impiedad atajen,