Con sus llamas y sus cuernos,

Hasta en los mismos infiernos,

Vos delante y yo detrás,

Hemos de entrar; ¡vive Dios!

Y aunque lo estorbara el cielo,

Que yo he de cumplir mi anhelo

Aun a despecho de vos;

Y perdonadme, señora,

Si hay en mi empeño osadía,

Mas fuera descortesía