Dejaros sola a esta hora;

Y me va en ello mi fama,

Que juro a Dios no quisiera

Que por temor se creyera

Que no he seguido a una dama.»

Del hondo del pecho profundo gemido,

Crujido del vaso que estalla al dolor,

Que apenas medroso lastima el oído,

Pero que punzante rasga el corazón,

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