Y hablemos de amores, que es más dulce hablar;
Dejad ese tono solemne y severo,
Que os juro, señora, que os sienta muy mal.
La vida es la vida: cuando ella se acaba,
Acaba con ella también el placer.
¿De inciertos pesares por qué hacerla esclava?
Para mí no hay nunca mañana ni ayer.
Si mañana muero, que sea en mal hora
O en buena, cual dicen, ¿qué me importa a mí?