Pronto su fiereza volvió al corazón.
«Lo que es, dijo, por Pastrana,
Bien pensado está el entierro;
Mas es diligencia vana
Enterrarme a mí, y mañana
Me he de quejar de este yerro.
«Diga, señor enlutado,
¿A quién llevan a enterrar?»
«—Al estudiante endiablado
Don Félix de Montemar,»