Don Félix. ¿Y no tembláis
Y el corazón no os advierte
Que a la muerte camináis?»
Con eco melancólico y sombrío
Dijo así la mujer, y el sordo acento,
Sonando en torno del mancebo impío,
Rugió en la voz del proceloso viento.
Las piedras con las piedras se golpearon,
Bajo sus pies la tierra retembló,