Tálamo blando que al esposo espera.
Y pronto, recobrada su osadía,
Y a terminar resuelto su aventura,
Al cielo y al infierno desafía
Con firme pecho y decisión segura:
A la blanca visión su planta guía,
Y a descubrirse el rostro la conjura,
Y a sus pies Montemar tomando asiento
Así la habló con animoso acento: