Sintió, removidas las tumbas,

Crujir a sus pies con fragor,

1480

Chocar en las piedras los cráneos

Con rabia y ahinco feroz,

Romper intentando la losa,

Y huir de su eterna mansión,

Los muertos, de súbito oyendo

El alto mandato de Dios.

Y de pronto en horrendo estampido