Desquiciarse la estancia sintió,

Y al tremendo tartáreo ruido

Cien espectros alzarse miró:

1490

De sus ojos los huecos fijaron

Y sus dedos enjutos en él;

Y después entre sí se miraron,

Y a mostrarle tornaron después;

Y, enlazadas las manos siniestras,

Con dudoso, espantado ademán