¡La esposa al fin que su consorte halló!!

Los espectros con júbilo gritaron:

¡Es el esposo de su eterno amor!!

Y ella entonces gritó: ¡Mi esposo!! ¡Y era

(¡Desengaño fatal! ¡triste verdad!)

Una sórdida, horrible calavera,

La blanca dama del gallardo andar!...

Luego un caballero de espuela dorada,

Airoso, aunque el rostro con mortal color,

Traspasado el pecho de fiera estocada,