Son sus soldados menos que mujeres,

Sus reyes viles mercaderes son.

Vedlos huír para esconder su oro,

Vedlos cobardes lágrimas verter....

¡Hurra! volad: sus cuerpos, su tesoro

Huellen nuestros caballos con sus pies.

¡Hurra, Cosacos del desierto....

Dictará allí nuestro capricho leyes,

Nuestras casas alcázares serán,

Los cetros y coronas de los reyes