Vadearon el Tibre sus bridones,

Yerta a sus pies la tierra enmudeció;

Su sueño con fantásticas canciones

La fada de los triunfos arrulló.

¡Hurra, Cosacos del desierto....

¡Qué! ¿No sentís la lanza estremecerse,

Hambrienta en vuestras manos de matar?

¿No veis entre la niebla aparecerse

Visiones mil que el parabién nos dan?

Escudo de esas míseras naciones