Era ese muro que abatido fué;
La gloria de Polonia y sus blasones
En humo y sangre convertidos ved.
¡Hurra, Cosacos del desierto....
¿Quién en dolor trocó sus alegrías?
¿Quién sus hijos triunfante encadenó?
¿Quién puso fin a sus gloriosos días?
¿Quién en su propia sangre los ahogó?
¡Hurra, Cosacos! ¡Gloria al más valiente!
Esos hombres de Europa nos verán.