Mujer que amor en su ilusión figura,

Mujer que nada dice a los sentidos,

Ensueño de suavísima ternura,

Eco que regaló nuestros oídos;

De amor la llama generosa y pura,

Los goces dulces del placer cumplidos,

Que engalana la rica fantasía,

Goces que avaro el corazón ansía;

¡Ay! aquella mujer, tan sólo aquella

Tanto delirio a realizar alcanza,