Y esa mujer, tan cándida y tan bella,
Es mentida ilusión de la esperanza;
Es el alma que vívida destella
Su luz al mundo cuando en él se lanza,
Y el mundo con su magia y galanura
Es espejo no más de su hermosura;
Es el amor que al mismo amor adora,
El que creó las sílfides y ondinas,
La sacra ninfa que bordando mora
Debajo de las aguas cristalinas;