Hermoso ser para llorar nacido,

O vivir como autómata en el mundo.

Sí, que el demonio en el Edén perdido

Abrasara con fuego del profundo

La primera mujer, y ¡ay! aquel fuego

La herencia ha sido de sus hijos luego.

Brota en el cielo del amor la fuente

Que a fecundar el universo mana,

Y en la tierra su límpida corriente

Sus márgenes con flores engalana;