En las olas tal vez náufraga tabla,

Que sólo ya de sus grandezas habla.

Un recuerdo de amor que nunca muere

Y está en mi corazón; un lastimero

Tierno quejido que en el alma hiere,

Eco süave de su amor primero:

¡Ay! de tu luz en tanto yo viviere

Quedará un rayo en mí, blanco lucero,

Que iluminaste con tu luz querida

La dorada mañana de mi vida.