Que yo como una flor que en la mañana

Abre su cáliz al naciente día,

¡Ay! al amor abrí tu alma temprana,

Y exalté tu inocente fantasía:

Yo inocente también: ¡oh! ¡cuán ufana

Al porvenir mi mente sonreía,

Y en alas de mi amor con cuánto anhelo

Pensé contigo remontarme al cielo!

Y alegre, audaz, ansioso, enamorado,

En tus brazos en lánguido abandono,