Al aire, al campo, a las fragantes flores,

Ella añade esplendor, vida y colores.

Cifró en Don Félix la infeliz doncella

Toda su dicha, de su amor perdida;

Fueron sus ojos a los ojos de ella

Astros de gloria, manantial de vida.

Cuando sus labios con sus labios sella,

Cuando su voz escucha embebecida,

Embriagada del dios que la enamora,

Dulce le mira, extática le adora.