Y las sigue su vista en la corriente
Una tras otra rápidas pasar,
Y, confusos sus ojos y su mente,
Se siente con sus lágrimas ahogar;
Y de amor canta, y en su tierna queja
Entona melancólica canción,
Canción que el alma desgarrada deja,
Lamento ¡ay! que llaga el corazón:
«¿Qué me valen tu calma y tu terneza,
Tranquila noche, solitaria luna,