Si no calmáis del hado la crudeza,

Ni me dais esperanza de fortuna?

335

¿Qué me valen la gracia y la belleza,

Y amar como jamás amó ninguna,

Si la pasión que el alma me devora,

La desconoce aquél que me enamora?»

Lágrimas interrumpen su lamento,

Inclina sobre el pecho su semblante,

Y de ella en derredor susurra el viento