Sus últimas palabras, sollozante.

Murió de amor la desdichada Elvira,

Cándida rosa que agostó el dolor,

Süave aroma que el viajero aspira

Y en sus alas el aura arrebató.

Vaso de bendición, ricos colores

Reflejó en su cristal la luz del día,

Mas la tierra empañó sus resplandores,

Y el hombre lo rompió con mano impía.

Una ilusión acarició su mente,