Alma celeste para amar nacida,

Era el amor de su vivir la fuente,

Estaba junta a su ilusión su vida.

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Amada del Señor, flor venturosa,

Llena de amor murió y de juventud;

Despertó alegre una alborada hermosa,

Y a la tarde durmió en el ataúd.

Mas despertó también de su locura

Al término postrero de su vida,