DON PEDRO Y BRUNO

BRUNO. Aquí tiene usted una carta del Sr. D. Eduardo.

DON PEDRO. Bueno. Déjala aquí.

BRUNO. ¡Qué! ¿No la lee usted?

DON PEDRO. ¿Para qué? Si ya sé, poco más o menos, lo que dirá … que las … lamentaciones … como si uno pudiera remediar el que Matilde no le haya querido al cabo.

BRUNO. Y vea usted, cualquiera hubiera dicho al principio que….

DON PEDRO. También me lo creí yo … y sólo cuando ella me hizo escribirle ayer aquella carta que tú le llevaste, fué cuando acabé de desengañarme.

BRUNO. Valiente trabucazo fué la tal carta.

DON PEDRO. ¿Qué había de hacer?… Decirle la verdad … que mi hija no se quería ya casar con él, y que yo lo sentía mucho … porque en efecto me pesa de ello por mil y quinientas razones … ya ves tú … ¿qué dirá su tío?… y luego … no se encuentra así como quiera un partido tan ventajoso.

BRUNO. Pero señor, ¡qué pero le puede poner la señorita a D.
Eduardo! Él es lindo mozo … muy afable….