DON PEDRO. Y muy callado.
BRUNO. Y siempre que entraba o salía me apretaba la mano.
DON PEDRO. Y nunca me hablaba de dote.
BRUNO. Como que es un caballero.
DON PEDRO. ¡Oh! Todo un caballero.
BRUNO. ¡Si las muchachas hoy día no saben lo que quieren!
DON PEDRO. Ni quieren tampoco.
BRUNO. No, lo que es querer … con perdón de usted … lo mismo que las de antaño … sino que se las figura allá yo no sé qué cosas del otro jueves, y … y con nada se satisfacen.
DON PEDRO. Quise indicar que no tienen al parecer tanta gana de casarse como tenían las de nuestros tiempos.
BRUNO. Yo diré a usted, las nuestras pasaban sus días y sus noches haciendo calceta … lo que no pide atención … y podían pensar entre tanto en el novio y en la casa … y … pero las de ahora, como todas leen la Gaceta y saben donde está Pekín, ¿qué sucede? que se les va el tiempo en averiguar lo que no les importa … y ni cuidan de casarse, ni saben cómo se espuma el puchero.