DOÑA MATILDE. Que cuides de que no haya luz….

BRUNO. En soplando las que están encendidas….

DOÑA MATILDE. Y que la reja esté abierta para cuando yo vuelva.

BRUNO. Si sé donde puse la llave, que me….

DOÑA MATILDE. Ya la encontrarás … no se te olvide nada … ¿lo entiendes? y yo me voy a lo que dije … cuidado que es menester que una mujer tenga cabeza para atar tantos cabos.

ESCENA V

BRUNO

BRUNO. Más cabeza se necesita para desatarlos … y a fe que la mía no acierta el cómo … ello sin las malditas píldoras … bastaba con que yo cantara de plano … pero si la chica … que se ha echado el alma atrás … lo sospecha y en un abrir y cerrar de ojos … zas … se engulle media docena de los tales confites … ¡vea usted entonces qué desgracia!… qué sentimiento para todos!… y que es capaz de hacerlo lo mismo que lo dice … sí, señor, lo mismo, porque hay mujeres que por salirse con lo que se les pone entre ceja y ceja comerán … no digo yo rejalgar, sino … ¿por otra parte puedo yo callarle a mi pobre amo una cosa que tanto le interesa? que tanto interesa al honor de la familia … imposible … y mucho más cuando quizá su merced encontraría algún medio término … alguna estratagema … calle, ¡una palmada junto a nuestra reja! ¡otra! si pudiera atisbar … ¡San Bruno y qué suspiro! ¡suspiro de alma de pena!… ¡tercer palmada!… si será nuestro perillán…. (Se asoma a la ventana y habla con D. Eduardo, que está en la calle) cabalito … él es … cé, cé, D. Eduardo … soy yo … el mismo que viste y calza … ¿eh? no, no está todavía aquí … tenga usted un poco de paciencia … en efecto van a dar las ocho y media … ya veo que es una pistola lo que usted me enseña … ésta es otra que bien baila: que se levantará la tapa de los sesos si al dar la campanada de la media no está ya doña Matilde en la calle ¡qué diablura! Diga usted, D. Eduardo … diga usted … sí, se marchó renegando a la esquina opuesta … pues por Dios … que estamos frescos … veneno por aquí … pistoletazo por allá, y a todo esto el amo metido en su aposento….

ESCENA VI

DON PEDRO Y DICHO