DOÑA MATILDE. ¿En fin, qué determinas?

BRUNO. Vaya … no diré nada, con tal que me dé usted esas píldoras para….

DOÑA MATILDE. ¿Y me ayudarás también?

BRUNO. Eso no, porque….

DOÑA MATILDE. Que me las trago.

BRUNO. Sí, sí, ayudaré … haré todo lo que usted quiera … pero vengan esas píldoras, repito.

DOÑA MATILDE. Qué desatino … no ves que me desarmaría si te las diera…. Lo que haré será guardarlas en donde las guardaba antes, para el caso en que intentes todavía venderme.

BRUNO. ¡Paciencia!

DOÑA MATILDE. Ahora paso a decirte lo que exijo de ti, y es que si papá viene a esta sala, en tanto que yo entro en mi cuarto a recoger algunas frioleras, trates de alejarle de aquí con cualquier pretexto.

BRUNO (aparte). Ojalá viniera.