DON PEDRO. Suelta, suelta, o vive Dios….
BRUNO. Ya suelto, pero luego no se queje usted….
DON PEDRO. Luego me las pagará todas juntas el que haya contribuído a ofenderme.
BRUNO. ¡Oídos que tal oyen!
DON PEDRO. Y para eso hice afilar el otro día mi espadín de acero.
BRUNO. Y por eso cabalmente quiero yo hablar ahora, y contar a usted….
DON PEDRO. Calla.
BRUNO. Pero si no me deja usted hablar, ¿cómo quiere usted…?
DON PEDRO. Calla, y hasta después que ajustaremos cuentas…. (Aparte)
Pobre Bruno, no le queda mal susto en el cuerpo.