ELISA. Cada loco con su tema. De almas nobles es confiar.

JUANA. Y desconfiar de gente avisada.

ELISA. De necios creo yo, porque con la desconfianza no se evita el engaño.

JUANA. Pues no hay más que hablar: es cosa averiguada que los santos van a los bailes de máscaras, y que van con el solo fin de darse golpes de pecho. Elisa, piénsalo bien antes de responderme. ¿Quieres o no quieres formar conmigo alianza defensiva y ofensiva?

ELISA. No estoy en guerra con nadie, gracias a Dios.

JUANA. ¿Quieres o no quieres impedir que Antonio se vaya esta noche de picos pardos?

ELISA. ¿Con qué derecho? ¿Cómo?

JUANA. ¿Con qué derecho? Con el que asiste a toda mujer de impedir que su marido se divierta solo. ¿Cómo? Sacándole los ojos, si fuera preciso.

ELISA. ¿Así piensas tú evitar que Miguel vaya al baile?

JUANA. ¡Y tanto como lo evitaré!