JUANA. ¿Qué importa, si él no los ha de probar?

ELISA. ¡Toma! ¿Y yo?

JUANA. Qué, ¿tú cenarás?

ELISA. ¡Claro está que sí! Y me tocará ración doble.

JUANA. ¡Ay qué alma de cántaro!

ELISA. ¿Qué quieres? Así me hizo Dios.

JUANA. Te daría azotes como a un niño chiquito.

ELISA. No te vendrían a ti mal unos cuantos. (Vase por la segunda puerta de la derecha.)

#Escena 3#

JUANA, y en seguida ANTONIO